Brasil: Brasil no logra mostrar avances económicos a finales de 2016

Por María Akbulyakova

El carnaval de Rio de Janeiro terminó el sábado y los brasileños comienzan a regresar a sus rutinas habituales. Pero los habitantes de la mayor economía de Latinoamericana tendrán un duro regreso a la realidad, cuando mañana se publique el dato del PIB del cuarto trimestre, porque los pronósticos no son positivos para el gobierno reformista del presidente Michel Temer.

Se espera que el Producto se haya contraído 0,6% respecto al trimestre anterior, llevando la caída para todo el año a 3,5%.

La cifra se suma a una multitud de otros datos negativos: así, el desempleo en Brasil –una economía orientada a la demanda interna– llegó en 2016 a cifras de dos dígitos, marcando 12% en diciembre. En enero, la desocupación aumentó a 12,6%, y se espera que se mantenga cerca de estos mismos niveles hasta finales del año.

Apoyo del banco central

El banco central de Brasil está intentando inyectar dinamismo al consumo y la inversión bajando las tasas de interés a un ritmo acelerado. En las dos reuniones que ha celebrado este año ha aplicado recortes de 0,75 punto porcentual cada una, llevando la cifra a 12,25%, y lo más probable es que siga con su política de relajamiento en la próxima junta en abril. Los economistas de Bloomberg apuntan a que Brasil llegue a finales de año a una tasa de 9,7%, a medida que la inflación sigue aflojando.

El Índice de Precios al Consumidor retrocedió a 5,35% en enero, desde el peak de 10,7% que había marcado en el mismo mes de 2016.

Sin embargo, los esfuerzos del nuevo gobierno –que tomó las riendas del poder tras el impeachment en contra de Dilma Roussef a mediados del año pasado– no pasan desapercibidos.

Optimismo moderado

Para el año en curso, se espera que la actividad en el país vuelva a expandirse a una tasa moderada de 0,8%, acelerándose hasta 2,2% en 2018. “La evidencia sugiere la recuperación gradual de la actividad económica durante 2017”, dijo el banco central en las minutas de su reunión de febrero.

La mejora, sin embargo, está sujeta a qué tan exitoso será el gobierno de Michel Temer en implementar su agenda de reformas: en diciembre, logró pasar por el congreso una ley que congela el aumento de gastos estatales durante 20 años. Ahora, tendrá hacer lo mismo con la reforma de pensiones –que subiría la edad de retiro a 65 años desde el promedio de 57 que rige actualmente– una medida que genera mucha más oposición de los brasileños.

Sin embargo, aún teniendo éxito, los analistas apuntan a que los brasileños están lejos de recuperar su nivel de vida previo a la crisis. “Es casi una década perdida”, dijo a Reuters Bruno Lavieri de la consultora 4E. Desde 2014, el PIB per cápita ha retrocedido 9,6%, y según Alessandra Ribeiro, el socio de la consultora Tendencias, no volverá a sus niveles de 30.480 reales (US$ 9.900) registrados en 2013 hasta 2023.

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Publicado originalmente en Diario Financiero (Chile), el 6 de marzo de 2017.