Venezuela: 7 hechos que marcaron la economía en 2016

El Decreto de Emergencia Económica, publicado en Gaceta Oficial Extraordinaria 6.214 del 14 de enero de 2016, fue la figura constitucional -aunque su aprobación fue ilegítima- que utilizó el gobierno de Nicolás Maduro para aprobar cada una de las medidas que adoptó en el transcurso del año y que pretendían derrotar una supuesta guerra económica preparada por movimientos de derecha en el país con apoyo internacional, que tenía como fin desestabilizar el gobierno.

El desplome de los precios del petróleo puso en aprietos el modelo socialista, que se quedaba sin su principal fuente de financiamiento. En lugar de reconocer el fracaso de la gestión y acometer los cambios que la economía demandaba para detener la caída, el gobierno se radicalizó más. Sus desaciertos colocaron al país en una depresión sin parangón y desde ya se vislumbra un peor escenario para 2017.

El Interés hizo un repaso por los hechos que fueron noticia y marcaron la política económica de 2016:

El Decreto de Emergencia Económica que le da a Maduro poderes especiales para tomar cualquier decisión que termina siendo avalada por el permisivo Tribunal Supremo de Justicia –la Asamblea Nacional lo rechazó así como todas sus extensiones-, ha sido prorrogado a lo largo del año de manera inconstitucional.

El aumento de la gasolina llegó en febrero, después de casi 19 años con el precio congelado, obligado por las circunstancias. Petróleos de Venezuela, hasta hacía poco la caja chica del gasto social del gobierno, se quedaba sin recursos para continuar subsidiando con enormes pérdidas el costo del combustible. Aunque la variación porcentual podía resultar escandalosa, nominalmente no representó un alza considerable para los consumidores. La gasolina siguió siendo muy barata a pesar del incremento a Bs 1 y Bs 6 respectivamente la de 91 y 95 octanos.

El gobierno puso fin al rígido anclaje en el tipo de cambio en febrero. Si bien devaluó la tasa de Bs 6,30 a Bs 10 y en marzo permitió que el Sistema Marginal de Divisas, ya con un año de año, comenzara a deslizarse, la medida no sirvió para que los agentes económicos pudieran tener acceso a la divisa en un mercado de libre oferta y demanda, como se prometió, y el dólar paralelo continuó siendo la referencia en la formación de precios de bienes y servicios.

A pesar de los varios intentos fallidos por derrotar la escasez, el Ejecutivo insistió en atacar las consecuencias y no las causas del problema y en marzo probó una nueva fórmula: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap). Este esquema, que funciona como una estructura política de racionamiento de alimentos, que entrega cada tres semanas o una vez al mes, una caja con productos de la cesta básica a familias de zonas populares, aun no alcanza a la inmensa población necesitada y cada vez son mayores los obstáculos para poder cumplir a tiempo con la distribución.

En julio el gobierno optó por entregarle a los militares el control de la distribución de los bienes esenciales. Creó la Gran Misión Abastecimiento Soberano, cuya estructura cuenta con un Comando de abastecimiento Soberano, y designó autoridades castrenses al frente de los ochos puertos del país. En octubre, el gobierno estableció la obligación de las empresas públicas y privadas a vender hasta 50% de la producción de insumos o bienes de los sectores agroalimentarios, de higiene personal o aseo del hogar a entes públicos que indique la Gran Misión Abastecimiento Soberano para destinarlos a los CLAP.

La planta fabricante de pañales Kimberly Clark suspende operaciones en Venezuela, en julio, ante la imposibilidad de acceder a dólares oficiales y notifica la decisión a sus empleados a través de un mensaje telefónico. La medida de la transnacional deriva en la ocupación de las instalaciones por parte del gobierno que ordena reactivar las actividades con la poca materia prima existente. La empresa es rebautizada Cacique Maracay. Se designa una junta administradora provisional encabezada por un trabajador y se aprueban 22 millones de dólares y 700 millones de bolívares para garantizar la operatividad de la planta hasta el mes de diciembre.

La crisis del efectivo, presente desde hace algunos meses ante el avance voraz de la inflación, termina por estallar el 1º de diciembre, fecha de quincena y luego de echar a calle una enorme cantidad de dinero producto de un aumento de salario y del pago de aguinaldos a la administración pública y pensionados. Iniciaba la temporada decembrina y los venezolanos se volcaron a hacer las compras, pero la demanda superó la capacidad del sistema de pago y lo colapsó. Con esta plataforma fuera de juego, se hizo más evidente el problema de la escasez de efectivo. Cajeros automáticos y taquillas de bancos habían limitado meses atrás la entrega de billetes para “rendir” el papel moneda existente (de Bs 100 y Bs 50 básicamente). Muchas entidades ya habían sacado de sus bóvedas notas de menor denominación ante la pérdida del poder de compra.

Esta situación dejó a los venezolanos durante el primer fin de semana de diciembre sin posibilidad de hacer consumos, ya que Credicard es el mayor operador del país de transacciones en puntos de venta.

El evento fue aprovechado por el presidente Maduro para denunciar un supuesto ataque cibernético a cargo de quienes se empeñan, según insiste,  en desestabilizar para crear caos. Y el caos estaría muy cerca, pero no causado por Credicard, sino por la decisión del propio jefe de Estado de sacar de circulación -sin planificación alguna- el billete de Bs 100, el de mayor denominación, en apenas tres días, plazo que vencía el 15 de diciembre, sin que el reemplazo hubiera llegado al país.

Retirar 6.111 millones de piezas en tan corto tiempo resultaba imposible y los ciudadanos se volcaron a las calles el viernes 16 causando destrozos a locales comerciales y entidades bancarias una vez que se quedaron con el dinero que no pudieron depositar y que no tenía validez para ninguna transacción.

El 18 de diciembre, en medio de actos de desesperación y violencia callejera que dejó cinco muertos, Maduro prorrogó la vida del billete marrón hasta el 2 de enero, para que el jueves 29 de diciembre anunciara una nueva extensión ante la incapacidad del gobierno de colocar las piezas de Bs 500, que integran el nuevo cono monetario -que reconoce los ceros de la hiperinflación– y que estará en las calles ya en 2017.

 

..

Publicado originalmente en El Estimulo (Venezuela), el 30 de diciembre de 2016.