Bolivia: El Tipnis y la defensa de la vida

Por:

Katu Arkonada

En:

El Deber

País:

Bolivia

Fecha:

17 de agosto de 2017

Con la abrogación de la Ley N.º 180 (2011), de Protección del Territorio Indígena Parque Nacional lsiboro Sécure (Tipnis) y la aprobación de la Ley de Protección, Desarrollo Integral y Sustentable del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure-Tipnis, el debate sobre este parque natural, la posible construcción de una carretera que una los departamentos de Beni y Cochabamba y el modelo de desarrollo de los pueblos indígenas, pero también de Bolivia, vuelve al centro del debate político nacional.

Debate, por otra parte, lleno de hipocresía, tanto en el ámbito nacional como internacional. A nivel internacional, el vicepresidente Álvaro García Linera ha denunciado de manera constante el rol de guardabosques del Norte que se le quiere otorgar a los países del Sur. Se pone en el mismo plano a todos los países, como si las responsabilidades no fuesen diferenciadas, y como si el rol de cuidar la Amazonia no fuese una tarea de toda la humanidad; mientras que la tarea de no seguir incrementando la temperatura del planeta sí corresponde, en primer lugar, a quienes más contaminan, los países industrializados. En el plano nacional, esta concepción la traduce García Linera en un ambientalismo neocolonial elitista, que tiene poco de ambientalismo y mucho de elitista, como forma de canalizar una posición anti-Evo y anti- proceso de cambio.

Porque el derecho a la salud, educación o accesos camineros es lo que menos importa a las clases medias urbanas que se manifiestan en defensa de la intangibilidad del Tipnis. La lógica que quieren imponer es la rousseauniana del buen salvaje frente a la zavaletiana, que advierte que son los históricamente excluidos por el Estado los que más demandan Estado.

En el fondo, lo que está en juego es un debate entre el derecho al desarrollo y los derechos de la madre tierra. Respetar la Pachamama no implica convertirla en intangible, sino aprovechar de manera responsable los recursos que nos da para asegurar las condiciones de vida mínimas para una buena parte de la población boliviana.

El día que no haya ni un solo boliviano o boliviana en situación de extrema pobreza, y toda la población tenga electricidad, acceso a agua potable o saneamiento básico, ese día podremos, desde nuestras comodidades urbanas, hablar de la defensa de la vida.

Todo esta columna la sintetiza la hasta fechas recientes adjunta del Defensor del Pueblo, Tamara Núñez del Prado, cuando afirma en redes sociales que la vida de mujeres y niños bolivianos bien vale una carretera.

 

* Analista político

Publicado originalmente en El Deber (Bolivia), el 15 de agosto de 2017.