Bolivia: Alternativas al modelo estatista

Álvaro García Linera acaba de afirmar que “no hay alternativas al modelo económico estatal”, que en realidad deberíamos definir como estatista y centralista. El vicepresidente busca invisibilizar las opiniones y propuestas ajenas tanto de los analistas económicos independientes como de las cámaras empresariales y de las fuerzas políticas de oposición. En realidad, se ha escrito y dicho bastante en procura de políticas económicas diferentes a la verticalista y extractivista aplicada por el Gobierno del MAS.

Por ejemplo, hay quienes proponen la eliminación completa de los cupos y prohibiciones de exportación de productos agropecuarios o ideas para una reforma de la Función Económica Social (FES), tendiente a dar seguridad jurídica y propiedad plena de la tierra, de forma que la reversión sea sustituida por sanciones administrativas.

Igualmente, se ha propuesto la supresión de trabas a la innovación biotecnológica para acortar el rezago en relación con otros países de la región. Hay también iniciativas para una reconducción de la política gasífera, con la creación de un Consejo Nacional de Hidrocarburos que reúna a los principales expertos del sector, sin importancia de colores políticos.

En materia de transparencia, los parlamentarios de Unidad Demócrata presentamos el año pasado un proyecto de ley para acabar con la contratación directa en las empresas estratégicas del Estado, apuntando a terminar con los negociados que trasladan costos extraordinarios al bolsillo del contribuyente a causa de los grandes sobreprecios.

Otro tanto puede decirse sobre la descentralización de recursos económicos públicos, existiendo planteamientos detallados de Pacto Fiscal elaborados tanto por la Gobernación cruceña como por el Comité pro Santa Cruz y la Fundación Jubileo.
Como se ve, al margen del monopolio del pensamiento que pretende ostentar el vicepresidente, hay alternativas abundantes y creativas, varias de las cuales serán implementadas a partir del 2020.

 

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Publicado originalmente en El Deber (Bolivia), el 23 de octubre de 2017