Chile: ¡Alejandro, por Dios!

Por:

Gonzalo Cordero

En:

La Tercera

País:

Chile

Fecha:

28 de abril de 2017

Todos tenemos algún pariente o amigo inclinado a hacer comentarios inoportunos, lo que en buen chileno denominamos “meter la pata”. Es natural que los niños sean propensos a incurrir en estos desaciertos, principalmente porque todavía no son capaces de distinguir los distintos tipos de relaciones sociales y suelen repetir ante terceros lo que han escuchado en la intimidad de su hogar o, también, porque carentes de la información mínima hablan ingenuamente de aquello que no saben. De allí el viejo adagio popular que reza: “los niños y los curados dicen la verdad” o “dicen leseras”, agregaría yo.

Esto se me vino a la cabeza cuando leí que, en el aniversario del PS, el candidato presidencial de la NM criticó “las fuerzas voraces de las transnacionales que explotan a nuestra gente”. ¿En qué estaba pensando  Guillier para decir un anacronismo de ese tamaño? Esta frase sobre las transnacionales está tan fuera de época, que es algo así como colocar un legionario romano en una película sobre la guerra del golfo. Con todo, el punto va más allá de la anécdota que, en sí misma, es bastante folclórica; pero políticamente merece una segunda reflexión.

Está claro que al candidato Guillier le cuesta dar con el tono adecuado para expresar sus mensajes. En la medida que crece el ambiente de campaña, y se ve forzado a hablar, este tipo de equivocaciones se acumulan a una velocidad inesperada para alguien que fue “rostro” en los medios de comunicación. Haber deducido que, porque sabía hacer las preguntas, sabría elaborar las respuestas fue un error de los dirigentes de la Nueva Mayoría que se hace más evidente, en la misma medida que, con el transcurso de las semanas, se vuelve más irreversible.

El caso es que, al mismo tiempo que él nos entretiene con sus “Guilliericosas”, Beatriz Sánchez avanza a paso firme, con bastante carisma y un discurso bien articulado, tan punzante como empático. Es hora que todos los que estamos “al lado de acá” del Frente Amplio nos empecemos a preocupar, porque los días en que los partidos y coaliciones tradicionales tenían una posición sólidamente asentada pasaron. Basta mirar las elecciones en Francia. Y varias otras, por cierto.

El Frente Amplio no es comparable a MEO, aquí hay un proyecto político bien articulado, por lo que la votación que obtenga su candidata está muy lejos de ser un mero accidente puntual.  La posibilidad de que, con esa falta total de talento que está mostrando, Guillier genere las condiciones para dejar a la NM  tercera en noviembre ya no es ciencia ficción. Por último, aunque claramente un resultado así aseguraría el triunfo de Piñera, proyectaría hacia el futuro el clima de incertidumbre que existe en nuestra sociedad. Eso tampoco es bueno para un eventual gobierno de la centroderecha.

Los líderes del pacto gobernante ya cometieron la barbaridad de destruir la coalición de centroizquierda que los precedió. Reducirla a despojos en el lapso de cuatro años sería un verdadero récord. Al menos podrían estar atentos a las metidas de pata de su candidato y, cual mamá avergonzada, gritarle: ¡Alejandro, por Dios! Cada vez que sea necesario.

 

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Publicado originalmente en La Tercera (Chile), el 26 de abril de 2017