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¿Es necesario un partido liberal?

¿Es necesario un partido liberal?

11 de mayo de 2012 | Xavier Andrade



Algo importante de reconocer es que para un liberal el principio básico y fundamental es la libertad individual con responsabilidad, entendiendo que existen límites que están sustentados en otros dos principios que son: el de no agresión y el respeto a la propiedad privada.

Esta pregunta pretende ser respondida por alguien que no se considera un experto en temas políticos y que por el momento no tiene ambiciones partidistas ni pretende ocupar cargos públicos, sin embargo deseo darle una óptica desde lo que considero fundamental para elaborar cualquier tipo de propuesta de reformas económicas e implementación de políticas públicas, esto es la defensa de principios y valores, los mismos que muchas veces se encuentran con frases rimbombantes en los estatutos de los partidos liberales pero que en el momento de ponerlos en práctica quedan escondidos o sepultados ante el “pragmatismo” del debate político con su constante “necesidad de negociación”.

No es mi intención ignorar lo importante que es la negociación en el terreno político, sobre todo cuando se tratan de implementar reformas, ni tampoco desconozco la gran diferencia que existe entre defender ideas en el campo académico y seguirlo haciendo cuando se está en una tarima o peleando por un voto en el Congreso, sobre todo cuando las ideas liberales son consideradas “radicales” y políticamente incorrectas para muchas personas. No voy a extenderme en el significado de la palabra liberal que es bien sabido que cambia de contexto dependiendo del lugar donde nos encontremos, y que además dentro de esta corriente de pensamiento están los libertarios, anarco capitalistas, liberales sociales, liberales clásicos, neoliberales, y algunos otros.

Algo importante de reconocer es que para un liberal el principio básico y fundamental es la libertad individual con responsabilidad, entendiendo que existen límites que están sustentados en otros dos principios que son: el de no agresión y el respeto a la propiedad privada; es decir nadie tiene derecho a iniciar el uso de la fuerza contra mi y nadie tiene derecho a quitarme lo que es mío, en consecuencia yo tampoco puedo agredir ni robar a otras personas; cuando menciono “nadie tiene derecho” estoy hablando ya sea de individuos como de colectivos, ya sea una persona o un gobierno. Aquí está la diferencia fundamental con socialistas, conservadores, social demócratas o social cristianos ya sean de derecha o izquierda, todos en su momento han alentado desde sus espacios de poder el inicio de la fuerza contra otras personas ya sea quitándoles su libertad de elegir y su propiedad, y los mecanismos que han utilizado para ello son el servicio militar obligatorio, impuestos a la renta, aranceles, inflación, deuda pública, expropiaciones, monopolios estatales, privilegios, reformas agrarias, entre otros, sumados a las miles de regulaciones en todos los ámbitos de la vida de las personas.

Entonces bienvenidos sean los partidos liberales que estén dispuestos a defender a ultranza estos principios y valores que respetan al ser humano como es, con todas sus potencialidades, debilidades y diversidades; y por supuesto que son necesarias las personas que dentro de este partido lleven la causa libertaria a la contienda política y que una vez que estén en los diferentes órganos de poder sean capaces de devolverle la libertad a los ciudadanos, con propuestas, políticas y estrategias claras y bien diseñadas; que no caigan en la “trampa del gradualismo teórico” como mencionaba Murray Rothbard cuando hacía referencia a “que, cualesquiera que sean las demandas transitorias, el fin último de la libertad siempre debe ser el objetivo prioritario y que ningún paso, o medio elegido, debe contradecir explícita ni implícitamente el objetivo último”.

Como ejemplo contrario a lo antes mencionado se da cuando se propone como política liberal que se disminuya el impuesto a la renta pero por otro lado se incrementa el impuesto a las ventas para mantener el presupuesto equilibrado. Se puede negociar y tratar de llegar a acuerdos, pero no se puede perder el norte en el sentido de que es necesario lograr el retroceso o disminución del gasto público, no solo es importante mantener un déficit fiscal de cero por ciento (0%) hay que plantear como propuesta la disminución de la carga impositiva al mínimo posible ya que así se estará evitando que se despoje de más recursos a los ciudadanos.

Hay un gran desafío para los partidos liberales en todo el mundo, no solo se trata de captar votos y llegar a los puestos políticos, el principal desafíos es ser precisamente liberales, es creer y luchar por la libertad de manera auténtica, espero que en el Ecuador algún día tengamos un partido político que reivindique estos principios.

* El autor es Director de Desarrollo Institucional en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP).
Fuente: Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), 05 de mayo de 2012.


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